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Alimentando la colmena

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La alimentación es fundamental en el desarrollo de la colmena, por eso le vamos a dedicar un artículo completo, para intentar explicarles los tipos de alimentación que se pueden proporcionar y los modos de hacerla más efectiva. Y sobre todo, cuándo es el momento idóneo para aportar a la familia la energía necesaria para llegar a un nivel de productividad rentable.

Los alimentadores

Los alimentadores son recipientes de varias formas y tamaños que sirven para depositar en ellos el alimento que se debe suministrar a las abejas, pueden ser externos o internos. Los externos deben estar en contacto de todas maneras con la colmena.

Alimentador de cuadro


Es de los internos, tiene la forma y tamaño de un cuadro de panal, formado por dos placas de contrachapado abiertas por la parte superior. Tienen una capacidad entre dos y dos litros y medio de jarabe. Para evitar que las abejas caigan en el jarabe hay que colocar un flotador, que puede ser un palito o trozos de corcho o cualquier elemento inocuo para las abejas y que flote claro está.

Se puede usar también como separador, tiene la ventaja que alimenta directamente a las abejas dentro de la colmena, pero el inconveniente de que para su colocación y control hay que abrir la colmena.

Alimentador de taza

Es un pocillo circular con un orificio en el centro de la base de forma cónica, que permite el paso de las abejas al interior. Es del tipo de alimentadores externos, y se coloca entre la tapa y el cubridor, y tiene sobre un litro de capacidad. Su principal ventaja es que se puede rellenar sin molestar a las abejas y al ser independiente de la colmena, evita el riesgo de pillaje. La desventaja es que en invierno, en periodos de mucho frío, la separación de la piña de abejas hace que sea complicado que lleguen al alimento fácilmente.

Hay otros procesos y aparatos para la alimentación que se pueden consultar en las tiendas especializadas.

 

Alimentación de apoyo

Hay que tomar este proceso como un método de prevención, se debe realizar en los periodos cuando la alimentación tenga más probabilidades de escasear, no se debe esperar a que el alimento ya sea escaso, porque posiblemente lleguemos demasiado tarde.

También es necesario proceder a la alimentación de apoyo cuando la miel de reserva para el invierno sea de mala calidad, como la mela.

En otoño


Normalmente se comienza en septiembre, y puede prolongarse hasta octubre. No se debe dar demasiado pronto, porque las abejas comenzarán a procesarlo y lo utilizarán para la cría sin almacenarlo para el invierno. Si el proceso se hace demasiado tarde, la colonia no tiene tiempo para metabolizarlo y la miel no madura, llegando la fermentación y un exceso de humedad que pueden ser peligrosos.

El alimento se puede reforzar con miel o jarabe si está bien concentrado. No se debe dar durante mucho tiempo para no provocar una nueva generación de cría. El jarabe se hará con dos partes de azúcar por una de agua, por ejemplo, 10 kilos de azúcar con 5 litros de agua.

En primavera


La alimentación debe darse preferiblemente con panales de miel operculada. Cuando comienzan los vuelos de exploración se puede reforzar con jarabe, u otros métodos como el candi (alimento azucarado sólido).

 

Alimentación estimulante

Tiene un objetivo distinto a la alimentaciónde apoyo, lo que se busca es aumentar la producción en la temporada de puesta de la reina, durante enero y febrero. Así se consigue aumentar la actividad de la reina. De este modo, para cuando comience la floración de las plantas circundantes, se podrá disponer de un mayor número de abejas ya maduras y dispuestas para la recolección y pecoreo.

De este modo, hay que calcular cuándo florece en los alrededores, para suministrar esta alimentación estimulante entre 30-40 días antes de que ocurra esto. También nos vendrá bien para las enjambrazones, ya sean naturales o artificiales.

Hay ocasiones durante la primavera, que el clima puede volver a ser frío durante temporadas, o lluviosas, donde la colonia paralizará la actividad al faltarle el alimento que se deja de recoger.

La alimentación estimulante siempre hay que proporcionarla de forma muy controlada; si nos pasamos con el alimento, podemos provocar la aparición de generaciones de cría inmadura que tendrá también graves consecuencias en la colonia.

El jarabe estimulante debe parecerse a la concentración de azúcares del polen natural, por lo que se cree, hay que hacerlo en proporción 1:1 de agua y azúcar. De este modo, un litro de agua por un kilo de azúcar.

Se debe comenzar por poner cantidades pequeñas de jarabe, como de medio litro, y posteriormente se irá aumentando si es necesario hasta el litro de jarabe, siempre dispensarlo al anochecer y tres o cuatro veces por semana. Se dejarán pasar los días de mejor clima, haciéndose en los días de mal tiempo.

Alimentación con miel

Aunque sea paradójico, alimentarlas con miel artificialmente sólo se debe hacer en momentos muy contados. Si se usa miel de otra explotación, se pueden contagiar enfermedades que sean desconocidas en nuestra colonia, por lo que es mejor usar miel que conozcamos. Hay mieles en el mercado aptas para consumo humano que puedan tener esporas de la loque americana u otras enfermedades.

Otro gran inconveniente es que provoca de manera importante el pillaje; las abejas se sobreestimulan y aumenta una alimentación descontrolada de la miel almacenada que puede provocar la muerte de la colonia.

Otro gran inconveniente es el precio de la miel en comparación con el del azúcar. Si se quiere rentabilizar nuestra explotación, lo primordial es reducir los gastos.

La única manera segura de proporcionar miel de forma segura es en paneles con miel operculada. Si no disponemos de cuadros con miel, se puede diluir la miel en un 30% de agua, pero sabiendo que el riesgo de pillaje es muy grande.

 

Alimentación con azúcar

Producto barato y fácil de manejar, y sobre todo, evita el pillaje.

El jarabe se debe preparar poco tiempo antes de su uso. El azúcar cristalizado se puede administrar, pero surge mucho menos efecto y las abejas deberán tener abrevaderos con gran cantidad de agua que van a necesitar para consumir el azúcar cristalizado.

 

Preparando y sirviendo el jarabe

Se podría decir que cada apicultor tiene su fórmula y método de preparación y suministro del jarabe.

Generalizando, decir que se debe preparar antes de su administración, porque se echa a perder en poco tiempo; y se debe administrar tibio en la colmena, algo más caliente que la temperatura ambiental.

Para aumentar la estabilidad del jarabe, se debe calentar el agua y mezclar con el azúcar, así se mezcla con más facilidad. La mezcla se debe llevar y mantener en ebullición durante un rato. Esta ebullición esteriliza la mezcla. La preparación de jarabe en frío sólo tiene la ventaja de que es más económica.

El jarabe se puede administrar de varias maneras:

  • Introducción directa, vertiéndolo en el fondo de la colmena. Se debe inclinar un poco la colmena y dejarlo resbalar por uno de los fondos. Los inconvenientes son bastantes, aumenta el pillaje, se aprovecha poca cantidad del jarabe vertido y puede atraer a animales salvajes o insectos ajenos a la colonia.
  • Introducción de jarabe en panales, siendo el jarabe de alta concentración para eso y dispuestos en las celdas que habrá que opercular con cera. Si no se hace bien se derrocha también mucha cantidad de jarabe, y también aumenta el riesgo de pillaje.
  • Alimentación al aire libre. Hay apicultores que lo dejan en recipientes exteriores a la caja, tampoco es muy recomendable, ya que sólo podrá funcionar cuando las abejas puedan salir de la colmena.
  • Alimentadores. Su uso es el más racional y ya se han comentado anteriormente. Recomendamos el uso del alimentador que se coloca sobre el cubridor, porque no se molesta a la colonia durante su manipulación.


Hay un dato que hay que tener en cuenta en las formas externas de darle el alimento; cuando el tiempo sea muy frío, o no se alimentan las abejas porque no salen de la colmena, o si salen, pueden morir por el frío.

 

El Candy

Es un alimento sólido que se suministra a las abejas, y que está formado por miel y azúcar. Su uso normalmente es en primavera cuando es necesario sustituir la alimentación con miel del panal.

Se puede preparar en frío, en una proporción de tres partes de miel por una de azúcar. Hay apicultores que usan un poco de harina a mayores.

Si se prefiere preparar en caliente, se hierven una o dos partes de agua y se añaden diez partes de azúcar poco a poco. Se lleva todo a ebullición y se deja enfriar, cuando esté aproximadamente a 40º, se agita la mezcla hasta que empiece a cuajar, en este momento se puede vertir ya en moldes. Es un proceso laborioso, por lo que no es muy recomendable para preparar grandes cantidades.

Sea como fuere que hagamos el candi, cuando está hecho se moldean panes o tortas y se colocan entre el cubridor y el techo en el centro de la colmena. También se puede poner en un cuadro vacío o colocarse en un alimentador.

 

El polen

Su consumo en la colonia se produce sobre todo durante la primavera. El polen, debido a su composición, es un alimento muy difícil de suplantar. Los sucedáneos más comunes es la harina de soja o de otras legumbres, harina de carne y pescado, leche en polvo, huevo, ledavura de cerveza o harina de castañas.

Se pueden suministrar en el exterior o el interior de la colmena, en forma de pasta o mezclados con el jarabe. Este tipo de alimentación debe ser esporádica, en pequeñas cantidades y durante cortos periodos de tiempo. Hay apicultores que aun siendo experimentados, nunca han tenido que usar esta alimentación.